¿Quién es capaz de no sucumbir ante un sugerente coulant de chocolate? Hay pocas experiencias gastronómicas similares a la que se experimenta al introducir la cuchara en este delicado bizcochito y ver desparramarse el chocolate desde su interior, para pasar a paladearlo a continuación, contrastando su cremosidad y calidez con un poquito de helado... La verdad es que la única manera de redondear esta experiencia que se me ocurría, era la de añadirle un corazón de dulce de leche y ha sido todo un acierto.
Pero... si habéis probado a hacerlo alguna vez en casa, ¿no habéis sentido pánico a la hora de desmoldarlo? ¿Se me romperá? ¿Tendrá el interior líquido o estará totalmente cuajado? Pues bien, con el coulant que hoy os traigo, vamos a minimizar esos problemas. Tiene un truquito, y ese truco consiste en meter en su interior una cucharada de dulce de leche. De esta manera, aunque nos pasemos un poco de tiempo y el bizcocho se cueza, seguiremos teniendo el relleno líquido. Por supuesto, y lo saben bien los profesionales pasteleros, el auténtico coulant creado por Michel Bras no es así, pero con esta pequeña trampa nos vamos a quitar algunas preocupaciones...